Por ellas, las mujeres y niñas de Afganistán
El 15 de agosto de 2021, manadas de búfalos en estampida polvorienta volvieron a entrar en Kabul atravesando valles, llanuras y montañas. A su paso, arrasaron toda simiente, toda siembra y todo lo construido por sus moradores y moradoras a lo largo de los últimos veinte años. La llave de entrada les fue entregada por sus propios libertadores y defensores (gobiernos americanos y europeos) que, a traición, se dieron a la fuga, también en estampida, dejando al abandono al confiado pueblo afgano, sobre todo a millones de mujeres y niñas.
Afganistán ha sido convertida en una inmensa prisión regentada por solo hombres. Taimados y crueles búfalos que se han constituido en carceleros políticos, sociales y familiares de las vidas presentes y futuras de la mitad de la población afgana, a la que, de un tajo, han segado sus sueños.
En los últimos cinco años, un viento abrasador borró el horizonte femenino. Un terremoto de........
