Juicios paralelos (I)
Hace unas semanas me refería en estas páginas a la anomalía que supone la instrucción de procesos penales con permanente exposición pública de sus pormenores, irregularidad que constituye una manifiesta contravención del secreto y reserva que para esta fase del proceso impone la ley. Lo instruido se hace absolutamente transparente, los sumarios aterrizan por arte de infidelidad en las redacciones de los periódicos, radios y cadenas de televisión, y cualquier ciudadano está al cabo de la calle del contenido de las declaraciones de investigados y testigos, del resultado de las pruebas periciales y de cualquier pesquisa que el juez lleve a cabo. Al margen de la evidente ilegalidad y del incumplimiento del deber legal de reserva, se abre con ello la espita para esa peligrosa desviación que son los llamados juicios paralelos (trial by newspaper) o pseudoprocesos en terminología utilizada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH). Tal vez la denominación, no sea del todo certera, pues el vocablo paralelo alude, según el diccionario de la RAE, a líneas o superficies que mantienen la misma distancia entre sí en todos sus puntos, cuando, en realidad, el juicio paralelo no discurre equidistante del procedimiento judicial; uno y otro apuntan a fines y van en direcciones diferentes. Tampoco nos vale la acepción del vocablo que se refiere a lo que es semejante o........
