Otra oportunidad
En una de las segundas oportunidades que te otorga la vida cuando el asunto no tiene importancia, la semana pasada entré en una tienda de ropa vieja y encontré mi camiseta favorita. Hacía tres años que la había tirado, después de quince a mi lado. Y de pronto, ver una igual, en mejores condiciones, se me presentó como un golpe de suerte que no podía desaprovechar. No es que yo no sepa desaprovechar la oportunidad de perder oportunidades. Sé. Pero a veces me equivoco y acierto, así que me apresuré a hacerme con la camiseta, que, por lo demás, mi entorno consideró siempre bastante fea, y desde muy pronto demasiado vieja como para no tirarla.
¿Oportunidad perdida? Bah. Todas las decisiones tienen una carga, y a veces esa carga, dolorosa, te salva por su belleza. Me ocurrió........
