La factura de la IA, un consumo eléctrico que crece y crece
Imagen del interior de un centro de datos. / FDV
Pedirle a una IA que escriba un correo, o nos lea y resuma un documento, parece un gesto sin peso: una petición en la pantalla y una respuesta casi inmediata. Pero detrás de eso hay una enorme complejidad en forma de servidores en funcionamiento, sistemas de refrigeración y numerosas conexiones a la red eléctrica. Sin embargo, la misma tecnología puede detectar que una máquina funciona mal o evitar que un edificio caliente salas vacías. Si gasta por un lado y ahorra por otro, ¿qué queda al hacer la cuenta?
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) calcula que los centros de datos consumieron 485 teravatios hora de electricidad en 2025, lo cual equivale a casi dos veces la demanda eléctrica anual de España (256 TWh) y supera ligeramente la de Francia (446 TWh). Si se cumple la previsión de 950 TWh para 2030, consumirían en un año el equivalente a más de dos Francias. Solo el aumento previsto entre 2025 y 2030 sería parecido a toda la electricidad que Francia consumió en 2025. Es evidente, por lo tanto, que los centros de datos consumen cada vez más electricidad. Pero, en paralelo, los algoritmos también pueden ayudar a ahorrar energía en fábricas, edificios y redes. Un programa podría ahorrar gas en una fábrica y consumir más electricidad. Otro podría mover parte de la demanda a horas con........
