Quedarse quieta no es consentir
Hay una imagen que casi todo el mundo imagina: un conejo en mitad de la carretera, de noche, iluminado por los faros de un coche. Está paralizado, no corre, no reacciona, se queda inmovil. Desde fuera podríamos pensar: «pero muévete». Pero el miedo no siempre es huída. A veces, es bloqueo y parálisis. El sistema nervioso se queda sin salida y responde quedándose inmóvil.
Durante mucho tiempo, hemos imaginado la violencia sexual desde una escena muy concreta: una mujer gritando, corriendo, empujando, luchando, arañando o pidiendo ayuda. Y claro que muchas mujeres se defienden así. Pero otras no pueden. No porque no quieran. No porque les dé igual. No porque consientan. Sino porque el cuerpo, en ese momento, entra en modo supervivencia.
La inmovilidad tónica o tonic immobility, es una respuesta automática que puede aparecer ante situaciones de miedo extremo, sobre todo cuando la persona percibe que........
