El reloj cambió de manos
El gobierno pidió sesenta y seis facultades y recibió veintisiete. Esperó casi dos meses, pero al fin tiene una respuesta. Con la ley ya publicada, la pregunta cambió de destinatario. Ya no importa tanto qué hará el Congreso. Importa qué hará el Ejecutivo con lo que recibió y con lo que la Constitución le permite. Conviene recordar cómo llegamos hasta aquí. El pedido inicial fue ambicioso, y el primer Congreso bicameral aún no sabía repartirse el trabajo entre sus dos cámaras. A mediados de setiembre, varias bancadas de oposición propusieron un pedido más acotado, centrado en seguridad y El Niño. Era una propuesta razonable. Lo que vino después costó más entenderlo. Hubo comisiones que rechazaron todo, un predictamen que recomendó archivar el pedido y una sesión del Senado que se quedó sin quórum porque la oposición se retiró. Votar en contra es parte de la democracia. Impedir que se vote es........
