El enemigo que hace falta
El enemigo externo no siempre existe. A veces se fabrica porque hace falta. El jueves 16 de julio, desde la Casa Blanca, Trump acusó a China de vulnerar la infraestructura electoral de 2020, contradiciendo a su propia comunidad de inteligencia, que en 2021 concluyó que Beijing «no interfirió» en la votación. El episodio no es ajeno al Perú, que ya vivió este guion y lo repetirá si no aprendemos a reconocerlo. La acusación llegó en el sexto día de ataques contra Irán, con Trump en mínimos de aprobación y una ley electoral trabada en el Senado. La carta china —220 millones de archivos supuestamente robados y casi 280 mil «no ciudadanos» en los padrones— buscaba movilizar a una base, no proteger un sistema que la Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de Infraestructura (CISA) calificó como el más seguro de EE. UU. Los verificadores desmintieron rápidamente esas cifras. Beijing respondió y su Cancillería calificó la acusación de «completa falsedad» y exigió a Washington «autocrítica» sobre su historial de vigilancia global. Horas después, sin........
