Debatir sin salud: la omisión más grave de la campaña 2026
Que la salud no esté entre los cuatro ejes principales del debate presidencial oficial 2026 no es un simple “detalle de agenda”: es una señal política. Mientras el Jurado Nacional de Elecciones y los partidos han definido como temas centrales seguridad ciudadana, integridad y lucha contra la corrupción, empleo, desarrollo y emprendimiento, y educación, innovación y tecnología, el país se queda sin el espacio más visible para discutir el área que más se siente cuando falla: la atención médica, los medicamentos, las emergencias colapsadas y la protección financiera de las familias. Si el debate pretende ordenar prioridades nacionales, excluir salud equivale a decir, en la práctica, que puede esperar. La paradoja es que la salud sí está generando discusión pública, pero por fuera del debate oficial. El Colegio Médico del Perú organizó un Debate Presidencial en Salud 2026, justamente porque el tema no estaba recibiendo el protagonismo esperado; y reportes periodísticos remarcaron que solo una parte de los candidatos asistió, con ausencias notorias pese a la crisis sanitaria. La salud, además, conecta con todos los temas que sí están en el debate. No hay seguridad si los hospitales no pueden responder a heridos, emergencias o epidemias; no hay productividad ni empleo si la gente se enferma y espera meses por una consulta; no hay educación si estudiantes faltan por enfermedad y desnutrición; y no hay integridad si el sistema se captura con redes de corrupción en compras, nombramientos o mafias de licitaciones. Excluirla también le quita presión a una pregunta que debería ser obligatoria para cualquier candidato: ¿cómo vas a garantizar atención oportuna y medicamentos disponibles sin arruinar el presupuesto del Estado ni el bolsillo de las familias? Si los políticos quieren ser serios, deberían explicar con claridad cómo van a: profesionalizar la gestión en EsSalud y el MINSA con meritocracia y metas; asegurar el abastecimiento (medicamentos y dispositivos) con compras transparentes, pagos oportunos y trazabilidad; fortalecer el primer nivel (postas y centros de salud) para evitar que todo termine en el hospital; reducir listas de espera con redes integradas, citas y referencia/contrarreferencia que funcionen; mejorar condiciones del personal de salud (plazas, incentivos en regiones, formación y retención); financiar prevención y manejo de crónicas y salud mental; y modernizar infraestructura y mantenimiento. Un país que discute su futuro sin discutir salud está eligiendo a ciegas una parte enorme de ese futuro. Si el debate oficial busca representar lo que el Perú necesita, entonces la salud no puede estar “en la cola”: debe estar en el centro, con preguntas duras, plazos concretos y compromisos verificables. Porque cuando la salud se posterga, el costo no es retórico: se paga con tiempo, dinero y vidas.
Mira más contenidos en Facebook, X, Instagram, LinkedIn, YouTube, TikTok y en nuestros canales de difusión de WhatsApp y de Telegram para recibir las noticias del momento.
📲 Noticias a tu WhatsApp
Presiona AQUÍ y únete a nuestra comunidad 'Noticias al instante'.
