Madre inolvidable: me enseñó a tener esperanza
La madre es inolvidable por su amor puro e incondicional, por su protección constante y por enseñarnos a desenvolvernos en el mundo. Nos protegió cuando estábamos indefensos y dejó huellas profundas en nuestro corazón a lo largo de toda la vida. Es quien nos entregó todas sus herramientas para moldearnos y convertirnos en lo que somos hoy. Mi madre, Serafina Vásquez Fernández, vino al mundo el 11 de setiembre de 1902 en Viraco, localidad situada al pie del majestuoso nevado Coropuna, en la provincia de Castilla, Arequipa. Fue hija de don César y doña Elena, ambos agricultores. En 1926 emigró a la Blanca Ciudad y, en 1928, a Lima, donde trabajó como modelista de vestuario femenino en una importante empresa. Allí........
