Economía y política: peor imposible
En medio de una coyuntura internacional compleja, el Banco Central de Reserva, en el caso peruano, ha optado por un prudente optimismo. Ha elevado su proyección de crecimiento para el 2026 de 3.0 % a 3.2 %, impulsado por una recuperación del consumo, la inversión privada y el dinamismo de sectores como comercio y servicios. No es una mala noticia. Pero tampoco es suficiente. Ese crecimiento —moderado, sostenido— no responde a una acción decidida del aparato político, sino más bien a la capacidad de resistencia de la economía peruana, que sigue funcionando incluso cuando la política parece desordenarse. Ese es, precisamente, el problema de fondo. Hoy el país enfrenta una situación que, en cualquier otra circunstancia, resultaría impensable. Nos encontramos a pocos días de un proceso electoral nacional y, sin embargo, tenemos un gabinete que aún no ha recibido el voto de........
