El Perú siempre de espaldas a sus fronteras
El reciente grave episodio del izamiento de la bandera boliviana en la comunidad de Isani, provincia de Chucuito, en Puno, que no es el primero en ese lugar, es como el izamiento de la bandera colombiana, en Santa Rosa, en Loreto, a mediados de 2025. No nos engañemos, no hemos desarrollado fronteras vivas. Por allí no pasa, pero ni el alma bendita de nuestros héroes del pasado, porque ni siquiera son evocados en los libros de nivel escolar, por obra de educadores ideologizados que detestan los valores cívico-nacionales. Mientras la clase política peruana sigue preocupada en sus colocaciones mundanas para asegurar su performance en el próximo quinquenio, concentrándose sin perturbaciones en el resultado de lo que serán las elecciones del 12 de abril, nuestras 5 fronteras (Con Chile, Bolivia, Brasil, Colombia y Ecuador), yacen olvidadas, como la última rueda del coche, sin la presencia permanente de la autoridad política nacional, que es la que tiene poder para decidir nuestro destino como Nación. En mis viajes del pasado por los rincones del Perú, siempre con mi pequeña pizarra acrílica a cuestas, y mis papelógrafos, para explicar las ventajas de adherir a la Convención del Mar y sobre la controversia jurídica de delimitación marítima que tuvimos con Chile, felizmente resuelta a nuestro favor, por la Corte Internacional de Justicia, en 2014 (Por ejemplo, di una conferencia a cielo abierto, en las islas flotantes de los Uros, en el lago Titicaca, a 3,810 m s. n. m., en Puno), a los únicos que siempre he visto por esos lares de la patria, ha sido a los militares, policías, curas y monjas. Sin ellos, nos hubiéramos desmembrado, inexorablemente. A la autoridad política de la zona, la vi algunas veces, cuando sabían que por allí llegaban gentes de la capital. Casi nunca vi a las autoridades del gobierno regional, y con certeza, nunca, a las del gobierno central. Esa es nuestra desgraciada realidad. A la inmensa mayoría de nuestros políticos tradicionales, no les interesa en lo más mínimo, el Perú por dentro, en sus entrañas históricas vivientes, hechas en sincretismo con las de España. Por la imperdonable desidia e indiferencia anterior, los peruanos cruzan la frontera y encuentran mejor calidad de vida en los países vecinos. ¡Gravísimo!. El Consejo Nacional de Desarrollo de Fronteras e Integración Fronteriza – CONADIF, cuya rectoría la tiene el Ministerio de Relaciones Exteriores, no da los resultados esperados, pues en los espacios periféricos del país se requiere, antes que diplomacia, coordinación con las autoridades subnacionales para una gestión efectiva en infraestructura para el desarrollo, principalmente, y por eso, reitero que su rectoría cambie, pudiéndola tener el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, por ejemplo. Para que nuestras autoridades prioricen el Perú por dentro, debemos hacer que, desde niños, lean a José María Arguedas, Ciro Alegría, César Vallejo, José Carlos Mariátegui, Jorge Basadre, Julio Cotler, etc. Si a nuestros niños no les enseñamos a querer el Perú por dentro, no esperemos que lo quieran por fuera, porque cuando adultos, le seguirán dando la espalda a nuestras fronteras. Para lograrlo, el Perú requiere de una revolución educativa, que hasta ahora no veo en 205 años de vida independiente.
(*) Excanciller del Perú e Internacionalista
Mira más contenidos en Facebook, X, Instagram, LinkedIn, YouTube, TikTok y en nuestros canales de difusión de WhatsApp y de Telegram para recibir las noticias del momento.
📲 Noticias a tu WhatsApp
Presiona AQUÍ y únete a nuestra comunidad 'Noticias al instante'.
