Venezuela pos-Maduro y la presión popular
La madrugada del 3 de enero de 2026 quedará inscrita como una de las operaciones militares y cinéticas más audaces de Estados Unidos en América Latina desde Panamá. La CIA infiltró activos en el círculo íntimo de Maduro y proporcionó inteligencia decisiva, mientras la Delta Force ejecutó el asalto sobre un complejo militar en las afueras de Caracas, tras semanas de ensayos en réplicas del búnker presidencial. Helicópteros del 160º SOAR y comandos especiales irrumpieron con precisión quirúrgica, extrayendo a Nicolás Maduro y a Cilia Flores en minutos. El operativo, bautizado Resolución Absoluta, dejó bajas en las fuerzas de seguridad venezolanas. Y también, como la misma dictadura castrista ha confirmado, la muerte de 32 cubanos que eran el "anillo de seguridad" de Maduro. Cuba, pues, hace años invadió Venezuela y controló envenenadamente —con soporte de Rusia, China e Irán— el destino social, político y económico de millones de venezolanos. Chávez y Maduro fueron los títeres de ese largo proceso.
No hay confirmación de la participación del Mossad, aunque la coincidencia del encuentro entre Netanyahu y Trump en Año Nuevo alimenta esa posibilidad. Hoy, Maduro se encuentra en el Metropolitan Detention Center de Brooklyn, acusado de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y posesión de armas de guerra, escoltado por agentes de la DEA.
En este nuevo tablero, Marco Rubio emerge como el arquitecto de la política estadounidense hacia Venezuela, quizá incluso más que Trump. En su entrevista en Face the Nation, Rubio subrayó que Washington no busca ocupar Venezuela, pero sí mantener “múltiples palancas de presión”: cuarentena petrolera, sanciones financieras y control........
