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Meganiño: tres siglos después

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En 1728, Paita descubrió que el desierto puede ahogarse bajo el agua. Aquel puerto virreinal, donde casi no llovía, quedó devastado por un aguacero de magnitud extraordinaria. Ricardo Palma lo recuerda en “Pepe Bandos”, una de sus Tradiciones peruanas, al enumerar las calamidades ocurridas durante el gobierno de José de Armendáriz, marqués de Castelfuerte. Este evento es catalogado por los historiadores de la climatología como el “Meganiño de 1728”. Fue un Niño de escala extrema, como el que nos golpeará dentro de poco. La violencia de ese Meganiño destruyó la infraestructura de Paita, el canal de Taymi, y obligó al pueblo vecino de Sechura a trasladarse hacia el interior para sobrevivir. Todo esto generó en el norte una de las crisis agrícolas, alimenticias y económicas más profundas del siglo XVIII. Palma menciona, también, el desplome de un........

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