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La violencia en campaña

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04.04.2026

Se equivoca el candidato de Renovación Popular en responsabilizar a dos medios de comunicación por la agresión que sufrió en Puno. Lleva al Senado a un exjefe de DIRCOTE que puede explicarle sobre la violencia  política en el llamado sur andino. Esta comenzó con la respuesta de la extrema izquierda luego de la vacancia de Pedro Castillo por su golpe de Estado. La reacción fue de un salvajismo nunca visto luego de la captura de Abimael Guzmán. Cuando decimos extrema izquierda, comprende a grupos  políticos que propagan el cambio del sistema democrático para instaurar un “gobierno popular”, previa asamblea constituyente. Ahí convergen Sendero con el rostro de Movadef, o Fenatep (maestros legalizados por Castillo), Vladimir Cerrón, Guillermo Bermejo, Antauro Humala, etc. A inicios de su gobierno constitucional, Dina Boluarte tuvo que enfrentar un levantamiento salvaje que quemó aeropuertos, locales del Poder Judicial y de la Fiscalía, asesinando a policías y a soldados. El resultado: 48 muertos usados, increíblemente, como bandera política. Conserve en su retina las sucesivas marchas en Lima de estos manifestantes. El uso monumental de pirotécnicos, bombas caseras, y la policía atacada a lo bestia. Querían tomar el Congreso y traerse abajo el régimen. Dina Boluarte frenó y resistió a los embates de la violencia. El Congreso la vacó (no nos detendremos en las responsabilidades), abriéndole la puerta al desmadre parlamentario actual. Además, el gobierno de Balcázar nada hace frente a la extorsión crónica y los asesinatos. Luego de las feroces manifestaciones del 2022, ni Boluarte ni sus ministros pudieron viajar al sur. Los “recibía” un grupúsculo de desadaptados que hostigaban, lanzaban piedras y objetos. No hubo condena unánime (en el Congreso hay violentistas y gente ligada a Movadef). Más bien, se le imputaba debilidad por no poder ir al sur. Macabro y muy peruano eso de celebrar las dificultades del otro. Los dos gobiernos después de Boluarte no padecieron esa virulencia política, los sostuvo la izquierda radical. Vino la campaña electoral. El excandidato presidencial de Avanza País, Phillip Butters, fue agredido cuando declaraba en una radio puneña (algunos medios del sur son violentistas). Recibió una tímida solidaridad. Se sostiene que el penoso incidente le malogró la postulación. Luego vino Keiko Fujimori. En octubre pasado, visitó Macarí, Melgar-Puno. La agredieron y el subprefecto de Macarí viene de ser azotado y repudiado en su comunidad por recibirla. Fascismo puro en el siglo XXI. Los medios irresponsables lo tomaron como una reacción a su apoyo a Boluarte. Al respecto, Rafael López Aliaga (RP) afirmó no tener problemas con Puno y que su familia era de allá. Hace unos días fue abucheado, siempre por pocos, en Juliaca y luego en Andahuaylas (hubo más atacantes). Si el próximo presidente no es del agrado de la extrema izquierda, tendrá problemas para ir al sur andino. Según DIRCOTE, en Puno hay una cédula del Movadef-Fenatep que es la organizadora de esta violencia. Detenerlos requiere de la disposición de la Fiscalía. Pero en Puno hay miedo. En Ayacucho se golpeó a una célula terrorista, pero liberaron a todos. Íber Maraví postula al Senado. El trabajo de inteligencia en el sur debió continuar y llegar a resultados. Súmele que los subversivos están vinculados con la minería ilegal y el gusto del peruano por golpear al que está en desgracia.

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