¿Le levantarías la mano si fuera tu madre?
Severita, mi madre, no fue a la universidad, pero era muy sabia. El amor por sus ocho hijos, su coraje y su perseverancia le permitieron sobreponerse a la adversidad y, de la mano de mi padre, pudo sacarnos adelante. Ella nos motivó a estudiar para sobrevivir en un mundo cada vez más competitivo. Nos enseñó a ser tolerantes y respetuosos con los demás, y a ser mejores personas. Siempre nos repetía algo que nunca olvido: «Los hijos tienen que ser mejores que los padres». Esa enseñanza familiar hoy adquiere un sentido urgente: una sociedad que dice honrar a sus madres no puede seguir tolerando la violencia contra las mujeres ni negarles el lugar que han conquistado con esfuerzo, talento y dignidad. En los últimos días, un cavernícola «padre» de la........
