Ipso facto: lo nulo no puede gobernar
El Perú atraviesa uno de los momentos más delicados de su vida republicana. No se trata de una disputa política más ni de un simple desacuerdo electoral: lo que está en cuestión es la legitimidad misma del poder. Y cuando la legitimidad se quiebra, la democracia deja de ser tal y se convierte en una peligrosa simulación. No hay espacio para eufemismos: un proceso que nace vulnerando la Constitución nace viciado, y lo viciado, en derecho, no se corrige: se invalida. La Constitución Política del Perú no admite interpretaciones acomodadas. El artículo 118, inciso 5, es categórico al señalar que la convocatoria a elecciones es una atribución exclusiva del presidente de la República; no es una facultad compartida, delegable ni reinterpretada según conveniencia. ¡Es un........
