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¡Todo está consumado!

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10.04.2026

No es casualidad, no es torpeza, no es improvisación: es diseño. Lo que hoy vive el Perú no es una crisis  política aislada, sino la consecuencia de un entramado cuidadosamente tejido: una cofradía de intereses, un trabajo maquiavélico ejecutado con paciencia y precisión, cuyo objetivo ha sido siempre el mismo: desordenar para controlar, confundir para dominar, debilitar para repartirse el poder. El resultado es evidente: un país sumido en el hoyo más profundo de su historia política reciente, con instituciones erosionadas, liderazgos sin credibilidad y una clase dirigente divorciada de la realidad nacional. Pero mientras arriba se reparten cuotas, abajo el Perú real resiste. Ese Perú invisible, el de los informales, el del emprendedor que se levanta en la oscuridad y que no espera nada del Estado porque aprendió que el Estado no llega. Ese peruano corajudo que sostiene la economía con sus propias manos, sin discursos, sin privilegios, sin........

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