Pekín desata caza fortunas
Por más de 30 años, las grandes fortunas chinas encontraron en los fideicomisos offshore una herramienta eficaz para preservar patrimonio, planificar sucesiones de las siguientes generaciones y, sobre todo, diferir impuestos. Taiwan, Hong Kong, Singapur, las Islas Caimán y las Islas Vírgenes Británicas se convirtieron en los principales destinos de una riqueza privada que salió de China al amparo de un tratamiento tributario ambiguo. Ese escenario cambió abruptamente el 24 de julio del año 2026. La decisión de Pekín de gravar los fideicomisos extraterritoriales con una tasa del 20% y exigir la regularización de los activos transferidos desde 2023 marca un antes y un después. No se trata simplemente de una reforma tributaria nacional; por el contrario, es una demostración de que China está dispuesta a extender el alcance de su poder fiscal más allá de sus fronteras utilizando el intercambio internacional de información financiera. La verdadera pregunta ya no es cuánto recaudarán las autoridades, sino cuánto capital deberá movilizarse para cumplir con la nueva normativa y qué impacto tendrá sobre los mercados. Las cifras permiten dimensionar el desafío; por ejemplo, solamente en Hong Kong, los fideicomisos administran aproximadamente USD 700 mil millones en activos durante 2023, de los cuales el 55% estaba vinculado a inversiones en China continental y Hong Kong. Al mismo tiempo, Hong Kong y Singapur administran conjuntamente alrededor de USD 8 trillion en........
