Madame Bovary
Mientras caminaba por una feria de libros, mi mirada se detuvo en un stand ante un ejemplar de Madame Bovary de Gustave Flaubert. Era el mismo libro que mi abuelo me regaló cuando tenía catorce años y que perdí en alguna mudanza. Allí estaba, sobre todos los demás, invitándome a leerlo. Tuve ese libro por muchos años, pero jamás lo llegué a leer porque me parecía aburrido y tedioso; nunca pasaba de la cuarta página. Tiempo después, ya en la adultez, mi amigo y maestro Miguel Rubio del Valle (a quien siempre menciono) me dijo: «Debes leer Madame Bovary, de Flaubert». Lo primero que respondí fue: «Es aburrido». Aquello desató en él una fingida indignación: —No es aburrido. Solo lees best sellers y eso no enseña nada. Madame Bovary es lo mejor que se ha escrito —sentenció mientras levantaba su bastón riendo. Recordé ese diálogo en cuanto el libro me encontró y, sin........
