El arco del puente
Desde la antigüedad, los arcos han tenido un significado que va mucho más allá de su función arquitectónica. Han servido para sostener grandes estructuras, pero también para señalar entradas, marcar límites, celebrar acontecimientos y dar la bienvenida a quienes llegaban a una ciudad. Un arco es, en esencia, un umbral: un lugar de paso entre un espacio y otro. Y justamente por ello, los arcos monumentales terminaron convirtiéndose en parte de la identidad de las ciudades. Su presencia se incorporó a los recorridos cotidianos, al paisaje urbano y a la memoria de generaciones enteras. Lima también tuvo su propio umbral: el “Arco del Puente” fue uno de los elementos más reconocibles del paisaje de nuestra ciudad. Vinculado al histórico Puente de Piedra y al tránsito entre Lima y el Rímac, fue testigo del crecimiento y de las transformaciones de la ciudad. Miles de limeños y visitantes pasaron frente a él y bajo su estructura. Pero las ciudades........
