Suelo caro, futuro ingrato
A las seis de la tarde, cuando el tráfico ya es una fila interminable de luces rojas, una pareja baja de una combi en Ate. Caminan unos metros más, toman un mototaxi y, tras 10 minutos, bajan en una esquina. Se detienen frente a un terreno cercado. Él señala el lugar como quien muestra un sueño; sus ojos brillan, pero ella calcula en silencio y sus ojos pierden ilusión. No dicen nada evidente, pero ambos saben que ahí no habrá casa, al menos no pronto. No con esos precios, no con esas condiciones. Siguen caminando. Esa escena se repite todos los días en Lima y en muchas ciudades del país. La idea de una vivienda propia ya no es solo una meta lejana, sino una posibilidad que se diluye cada vez que el metro cuadrado sube de precio. Mientras tanto, la ciudad crece sin orden, con barrios que aparecen donde pueden y servicios de agua y saneamiento que llegan tarde o no........
