Antes del ruido
El chofer apagó la radio apenas escuchó los primeros análisis sobre la segunda vuelta. “Otra vez empieza”, murmuró mientras avanzaba lentamente por la Javier Prado, el estacionamiento más grande de Lima. Afuera, un cobrador discutía por unas monedas con un pasajero que insistía en pagar el pasaje de costumbre, aunque el combustible ya había subido otra vez. Nadie hablaba de inflación, petróleo o expectativas empresariales. Hablaban de algo más simple: cuánto cuesta sobrevivir cuando el país entra en modo electoral y todo parece detenerse. En una bodega de Surquillo, una mujer volvió a cambiar los precios escritos con plumón sobre pequeños cartones amarillos. El aceite subió. El transporte también. El proveedor le explicó que el problema venía del petróleo y de los conflictos internacionales. Pero ella no piensa en Medio Oriente cuando acomoda los productos de su estante. Piensa en sus clientes comprando menos, preguntando más y criticándola en su cara. Piensa en cuánto tiempo podrá seguir sosteniendo el........
