Entendiendo la banalidad del mal a pesar de Balcázar
La reciente polémica generada por las declaraciones del presidente interino del Perú, José María Balcázar, sobre la “banalidad del mal” volvió a colocar en el debate público una de las ideas más incómodas de Hannah Arendt. Más allá de los errores conceptuales o históricos que provocaron incluso correcciones diplomáticas de Alemania e Israel, el término adquiere relevancia porque obliga a mirar fenómenos contemporáneos que solemos normalizar. Arendt no sostenía que el mal fuera pequeño o irrelevante. Su planteamiento apuntaba a que las peores atrocidades pueden ejecutarse desde la rutina, la obediencia y la ausencia de reflexión crítica. El mal no siempre aparece con rostro monstruoso. A veces se presenta bajo la forma de funcionarios que “solo cumplen órdenes”, ciudadanos que dejan de cuestionar o sociedades que aprenden a convivir con la degradación moral........
