Prevenir hoy es proteger nuestro mañana
Durante décadas, el Perú ha enfrentado el Fenómeno El Niño bajo una misma lógica: esperar la emergencia, contabilizar los daños y actuar cuando las familias ya perdieron viviendas, cultivos y fuentes de ingreso. Hemos aprendido a reaccionar, pero aún no a anticiparnos. Y detrás de cada inundación o pérdida agrícola existe un riesgo mayor: que miles de familias vuelvan a caer en pobreza y exclusión. El Niño no es solo un evento climático; es un multiplicador de vulnerabilidades que golpea con mayor fuerza a quienes tienen menos herramientas para recuperarse. Por eso, la prevención no puede seguir entendiéndose únicamente como infraestructura. También debe ser productiva. Hoy podemos organizar capacidades que articulen agricultura familiar, empresas, programas sociales y gobiernos subnacionales para disponer de alimentos cuando más se necesiten. La respuesta no debe........
