El 18 de octubre francés
El efecto político del 17 de octubre francés es inequívoco, a mi juicio. Si antes del estallido, todo indicaba que habría una segunda vuelta entre Le Pen y Melenchon, el vértigo producido por la violencia desatada la noche del sábado pasado y el respaldo activo del candidato de La France Insoumise al movimiento estudiantil las semanas previas, introduce un grado de incertidumbre respecto de quién pasará a segunda vuelta contra Marine Le Pen.
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Coincidencias de la historia en tiempos de globalización. Cuando nos aprestábamos a conmemorar este domingo 18 el estallido social de octubre de hace siete años, todos los medios nos informaban profusamente de un estallido de proporciones similares en Francia, la séptima economía mundial.
Como en Chile, todo partió en la educación secundaria. Aquí los estudiantes de varios liceos del centro saltándose los torniquetes del Metro para protestar por un alza de 30 pesos que no los afectaba directamente, allá sumándose a una huelga de profesores del liceo Saint-Exupery en un barrio popular de las afueras de París iniciada el 17 de septiembre, motivada por la persistencia prolongada de puestos docentes sin cubrir por falta de presupuesto. En las semanas que siguieron, el movimiento en los liceos se extendió a más de 400 establecimientos de enseñanza secundaria por todo el país incorporándose todas sus organizaciones gremiales.
La principal motivación común, el deterioro de las condiciones del proceso educativo, por la falta de inversión en reparaciones de la infraestructura y en el reclutamiento de profesores, particularmente en los liceos de barrios periféricos con mayor densidad de población inmigrante.
A ello se sumó la demanda de modificar un sistema de acceso a la educación superior que muestra niveles crecientes de desigualdad, fenómeno hasta hace poco invisible en Francia. 10 mil millones de Euros de inversión en el sistema educativo reclamaban, ello en el contexto del debate presupuestario 2027, en el que el gobierno busca reducir el gasto en 54 mil millones de euros para reducir el déficit anual y contener el incremento de la deuda fiscal, que alcanza hoy 119% del presupuesto.
Hasta aquí todo dentro de la habitual conflictividad social francesa, abundante en movilización callejera, con altos niveles de organización gremial y politización. Fui testigo directo de las masivas movilizaciones y paralizaciones estudiantiles contra la Ley Savary en tiempos de Miterrand y seguí........
