La herencia fiscal como condición política: ¿hay o no hay plata?. Por Kenneth Bunker
El principal eje del debate es cuánta plata hay disponible y quién es responsable de que no haya más. Si el consenso termina siendo que es insuficiente y que el gobierno pasado la gastó irresponsablemente, Kast obtendrá el mandato para avanzar en lo más difícil de su agenda. Si la izquierda logra contaminar el debate con suficiente ruido antes de que ese consenso se consolide, el gobierno quedará obligado a tramitar sus reformas más importantes sin legitimidad.
La caja fiscal que dejó el gobierno de Gabriel Boric tenía bastante menos plata de la que debía tener. Pero la caja no es el problema en sí. Es el indicador más visible de algo más grave: un déficit acumulado durante años, producto de un gobierno que comprometió recursos que no tenía y que terminó su mandato sin los márgenes necesarios para responder a lo imprevisto. Sin esa capacidad, un gobierno no puede elegir cómo actuar cuando llega lo que no anticipó. No puede responder a alzas del petróleo, no puede responder a pandemias y no puede responder a catástrofes naturales. Solo puede administrar los daños con lo que tiene.
Ahora bien, nada de esto era impredecible. El Consejo Fiscal Autónomo (CFA) señaló en su informe de 2023, repitió en 2024 y volvió a hacerlo en el primer semestre de 2025 que existían errores reiterados y significativos en la proyección de ingresos fiscales del Ministerio de Hacienda. Que sus informes no hayan producido correcciones en la trayectoria fiscal del gobierno anterior es un hecho francamente increíble.
Y, sin embargo, van varias semanas de debate sobre si el mes relevante para determinar cuánto hay en la caja es diciembre o febrero. Cada vez que se instala un dato nuevo, aparece una objeción nueva. La defensa más articulada desde el sector del anterior gobierno es que el problema fue de ingresos, no de gastos. Y, en estricto........
