Por qué los partidos se niegan a eliminar los pactos que distorsionan la voluntad popular
Si cada partido tuviera que rascarse con sus propias uñas, depender de sus propios votos, el PC quedaría reducido a su mínima expresión y la DC no tendría parlamentarios (por eso pagó el precio de apoyar a Jeannette Jara). El PPD sería menos relevante y el Frente Amplio mucho más pequeño.
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“Baile de máscaras”. La reforma al sistema político que estaba guardada en un cajón resucitó y, al parecer, ahora estarían los votos para aprobarla. Se suponía que su propósito original era desincentivar la proliferación de partidos para facilitar los acuerdos, pero en ella no se tocan los pactos electorales que son la “incubadora” que fomenta su existencia; y distorsiona la representación de las distintas corrientes en el parlamento.
Así, por ejemplo, con el 7,5% de los votos el Frente Amplio obtiene el 11% de los escaños en la Cámara de Diputados, gracias a los pactos electorales.
En este tema hay una gran hipocresía, un baile de máscaras. Porque si se busca limitar el número de partidos en el Congreso, la solución es simple: terminar con los pactos electorales, que antes no existían, ni en la Constitución de 1925 ni en la de 1980, que optó por un sistema binominal.
Si el objetivo es que cada partido tenga una representación proporcional a su verdadero respaldo electoral, hay que hacerse cargo de las reglas que producen el actual resultado.
Sobrerrepresentación. Los pactos distorsionan la voluntad popular y llevan a la sobrerrepresentación de algunos partidos en desmedro de otros con........
