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Tradición y modernidad

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06.04.2026

06 de abril 2026 - 03:07

Atendiendo a la definición, tradición es el conjunto de costumbres, creencias, ritos y valores transmitidos de generación en generación dentro de una comunidad, formando parte de su identidad cultural y herencia histórica. La modernidad se caracteriza por el abandono de la visión teocéntrica, para dar paso a la autonomía del individuo, el progreso científico y la búsqueda de una sociedad centrada en el conocimiento. Parecen palabras contrapuestas, pero si nos adentramos en el significado, quizá obtengamos cierto grado de similitud o de implicación.

La tradición es la herencia que nos dejaron los que nos antecedieron, y la modernidad es nuestro tiempo actual. Pero podríamos vivir el presente sin tener en cuenta el pasado; es decir, que somos consecuencia de quienes nos engendraron en un tiempo atrás.

Pasado y presente se conjugan en un tiempo único que es el que nos hace vivir y recordar, nos hace proyectarnos al futuro con un legado que nos mantiene como testigos de un tiempo presente, con reminiscencias pasadas y visión de futuro con respecto a las acciones que deseamos emprender.

Es común escuchar a personas que nos describen como existen ciertos momentos, olores, ciudades o imágenes que nos devuelven al pasado. Un pasado al que nos sentimos vinculados y nos hace sentirnos bien o nos resucita escenas de malos recuerdos. El ayer se hace presente en nuestras vidas, muchas veces, y quizá no nos demos cuenta de ello de forma intencionada, pero nuestro subconsciente subyace en el pasado con fuerza y nos motiva e impulsa a ser nosotros mismos e interpretar nuestras propias circunstancias.

Progreso no está reñido con tradición. Hay que tratar de seguir siendo nosotros mismos, mejorar nuestras actitudes vitales y beber de nuestro pasado, ese pasado que nos hace ser quienes somos y que nos invita a continuar un camino. Perder nuestro pasado es como tropezar una y mil veces en la misma piedra y no querer levantarse. Todo un contrasentido que indica no querer aceptar lo que nos rodea. Somos una única realidad que habita en nuestra conciencia. El hombre es heredero del hombre y tratar de ocultar su legado es vivir a ciegas. Mejorar la herencia, construir realidades enriquecedoras, es un paso definitivo para hacer que la tradición (el pasado) ocupe su lugar en presente.

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