Llorando en la limo
29 de agosto 2026 - 03:07
Ya lo dejó escrito Quevedo: “Madre, yo al oro me humillo, / él es mi amante y mi amado, / pues de puro enamorado / de continuo anda amarillo”. Así explicaba el poeta lo que hoy recitan los grandes fondos de inversión. ¿Cómo va a poder sustraerse la condición humana de ese poderoso caballero, don Dinero, cuando el mito fundacional del acontecimiento más influyente de la historia, el cristianismo, reside en una traición recompensada con 30 monedas de plata? Así que sí, en ese tiempo que va de Judas a Ábalos, la historia está repleta de personajes dispuestos a corromperse, a traicionar sus valores por algo de guita o, en el caso del segundo, por los ‘beneficios’........
