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El síndrome de los puntos cerrados

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23.09.2026

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Transcurría el 5 de agosto de 2026. En plena Avenida de los Mártires de la ciudad espirituana, el punto de venta Los Broders permanecía cerrado a cal y canto.

Lo dispusieron especialistas de la dirección estatal de Comercio por el hecho de no aceptar cobro por pasarelas electrónicas de pago. Escambray, que asistió fortuitamente a merendar, presenció un acto que, más que cierre, devino encendida polémica sobre la medida.

No fue un caso aislado, tal como informó una de las inspectoras, pero sí un botón de muestra de que el síndrome de los puntos de venta cerrados ha resurgido en Sancti Spíritus. El fenómeno ha ocurrido cada vez que el control estatal ha intentado llamar al orden y enfrentar violaciones de diferente naturaleza, casi siempre por infracciones de precios.

Días después de la anécdota de marras, el cierre se ha hecho masivo aquí a raíz de los ejercicios integrales a los actores económicos en torno a tres asuntos: precios, control fiscal  y pagos electrónicos.

Unos se han cerrado a instancias de los organismos estatales vinculados con el control económico que participan en el ejercicio, liderado por el Gobierno y el Partido. Pero esos son los menos, aunque cifras preliminares hablan de decenas de lugares cerrados por distintas irregularidades e ilegalidades. La mayoría de los puntos se han autocerrado para evitar las medidas que incluyen multas de miles de pesos cuando se comprueba in situ una violación, aun cuando el objetivo es, esencialmente, dialogar, según se anunció al comienzo del mismo.

No soy un experimento social, ahora me paso 15 días cerrado y después abro», comentó un dueño de negocio. «¿Y al Banco quién lo cierra cuando voy a buscar el dinero trancado en mi tarjeta, que necesito para reabastecer el punto, y no lo tiene?», lanza la pregunta al aire.

Como este, otros muchos puntos han aplicado la misma estrategia, según dijeron a esta reportera sus dueños, a la espera de que pase esta fiebre o racha de control o porque de los propios participantes en el ejercicio se ha filtrado por qué zona pasan cada día en una suerte de contubernio o corrupción, para decirlo con la palabra que lleva.

Lo expuso con todas sus letras una vendedora: «Igual que los inspectores. Prepárale una jaba a cada uno para que tú veas que no te pegan multa ninguna. Después vienen y te dicen a cara dura: ‘Me hace........

© Escambray