Mistetas
Se puede considerar uno de los peores chistes del mundo. Pero a mí me hace mucha gracia, todavía hoy. Y se puede explicar de muchas formas. Y una de las variantes vendría a ser esta:
Una chica tiene perro que se llama Mistetas. Un día, mientras lo pasea, el perro se escapa y se pierde. La chica lo empieza a buscar desesperada hasta que encuentra a un policía. Y le dice: "Perdone, señor policía, ¿ha visto a Mistetas?". Y el policía dice: "No, pero me gustaría verlas".
Y este es el chiste de Mistetas.
Lo recupero porque el compañero Rafel Barceló da una masterclass sobre cómo hacer guiones de humor. Y utiliza este chiste como punto de partida. Y le he pedido que me lo resuma para los lectores.
Aquí va. Después de explicar el chiste, pregunta a los alumnos por qué les hace gracia. Si es que les hace. El caso es que, un poco guiados por Rafel, acaban apuntando en la pizarra los conceptos que ayudan a que un chiste haga reír. A saber…
Sorpresa. Hay un final inesperado.
Incongruencia. En principio, no te esperas que un policía actúe como un viejo verde.
Patetismo. Un poco en la línea de lo anterior, en el caso del policía. Como también ponerle Mistetas a un perro.
Verdad. En toda historia tiene que haber una parte creíble. No solo que alguien pasee a un perro. El caso es que a los hombres nos gustan los pechos de las mujeres.
Reconocible. Perder a un perro le........
