Y ahora la SEPI
Pedro Sánchez pretendía dar por zanjadas las explicaciones sobre la corrupción que afecta al PSOE y al Gobierno en dos momentos clave con el mismo discurso: su comparecencia en el Congreso y la del Comité Federal. En ambas insistió en que José Luis Ábalos, Santos Cerdán —imaginamos que también Leire Díez— son "personas concretas que se aprovecharon de sus posiciones", tratando de desvincular al Ejecutivo y al partido de las actuaciones investigadas. Como si la influencia en ambas direcciones —partido y Gobierno— no fuera lo que les permitió la corrupción.
El presidente aspiraba a cerrar el caso Zapatero con un respaldo explícito en el Congreso y a enterrar el asunto ante el Comité Federal. Frente a su intención, la realidad. El lunes expiraba el plazo para que el expresidente documentara el origen del lote de joyas valorado en 1,3 millones de euros, el frente de mayor daño reputacional de Zapatero, convertido en meme coronado de alhajas.
El Gobierno también trató de centrar la atención en el polémico volcado íntegro de la agenda de Gertrudis Alcázar, histórica secretaria de Zapatero........
