Sumar aprieta, pero se queda
No es fácil triangular intereses confrontados. La derecha de Junts y la izquierda del Consejo de Ministros tienen que conectar la profunda crisis de la vivienda en un real decreto que no soluciona la falta de oferta ni los problemas de acceso. Pero puede servir de alivio, a modo de ibuprofeno, en un mercado roto por muchos sitios y por varias causas. El detonante del desahucio de Maricarmen, precedido por el suicidio de Olga en L’Hospitalet, fue un caldo de cultivo que desde el Ministerio de Vivienda leyeron y valoraron días antes del desahucio en Madrid. Llevaban negociando con Urbagestión desde julio y, por previsible que fuera —era el cuarto y definitivo intento de lanzamiento—, no dejaría de tener impacto. La imagen de los antidisturbios, radial en mano, sacando a una anciana de su casa, lleva a otra época. A aquella a la que este Gobierno progresista se conjuró para no volver. El acelerador de Maricarmen ha derivado en una presión social concentrada en la acampada de Sol y en un texto armado en cuatro días. El texto del real decreto no es........
