Entre el santo y el mafioso
Desde 2014 y la confesión de la deixa, la izquierda catalana ha tenido dificultades para encajar dos ideas que no deberían ser excluyentes. La primera, que en el eje ideológico Pujol no solo les queda lejos, sino que durante muchos años, incluso levantando una tradición política en consecuencia de, Pujol y lo que Pujol representaba en todos los sentidos —no solo el político— fue el enemigo a batir. La segunda, que Pujol, o el símbolo de lo que Pujol encarna a ojos de los españoles, también ha sido el enemigo a batir del estado que quiere ver desaparecer a los catalanes, comulguemos con la obra de gobierno del president o no. Escribo que la izquierda catalana ha tenido dificultades para articular paralelamente estas dos máximas porque, pasados los años y habiendo visto lo que hemos visto, se ha revelado hasta qué punto el trato que ha recibido Pujol por parte de los poderes españoles ha ido ligado a su catalanidad y a la voluntad de hacer caer ciertos tótems nacionales. Habiendo visto lo que hemos visto, sin entrar a fondo en la causa judicial, ni en la afinidad política, ni en la obra de gobierno, ni en el deixa, ni en la asunción de corrupción, no........
