¿De quién es el río?
Cuando un río pasa a depender del grifo del progreso, deja de ser un río y se convierte en un elemento más a merced de un sistema capitalista que da prioridad a la producción por encima de la sostenibilidad y la lógica. Y el poder lo acaba teniendo quien controla la cañería, no quien ve pasar el río por delante de su casa. El Ebre no solo no es una excepción, sino que casi es el ejemplo de lo que no debería ser una gestión fluvial. El último episodio es reciente: el pasado lunes por la mañana, en pocas horas, el río, a la altura de Ascó y Tortosa, pasó de unos 400 metros cúbicos por segundo a 1.500 m³/s, a causa de un desembalse programado que se avisó con poquísima antelación. Una riada que causó diversos problemas.
La institución responsable, la Confederació Hidrogràfica de l'Ebre (CHE), con sede en Zaragoza, afirma que envió un correo electrónico el viernes por la noche, pero ni todo el mundo lo recibió a tiempo, ni son maneras de funcionar: un aumento de caudal de esta magnitud no se puede comunicar con un fin de semana de por medio y sin margen de reacción. Además, se dijo que la crecida........
