La gente de vacaciones
La gente de vacaciones somos la pera. Las vacaciones nos permiten justificar pequeños caprichos que el resto del año consideraríamos absolutamente innecesarios. Ese gasto que en el día a día nos parecería una exageración, durante las vacaciones se convierte casi en un derecho adquirido, bajo la premisa de "nos lo merecemos" después de los sacrificios del curso escolar, a pesar de que ya hace años que no vamos a la escuela. Las vacaciones tienen esta capacidad mágica de convertir un deseo en una necesidad vital. Sí, somos eminentemente más caprichosos y más tiquismiquis de lo que somos habitualmente. Lo muestra muy bien la serie The White Lotus, serie en la que los personajes retratan los excesos, las contradicciones y las frustraciones de algunos turistas. Pero no es solo una cuestión de pijos ni de resorts de cinco estrellas. Os lo digo yo, que por mi profesión trabajo en hoteles de lujo, sobre todo en Andalucía y Eivissa, con un público internacional muy diverso. La sensación de que "quien paga manda" es universal. Hay personas que durante las vacaciones sacan una versión de ellas mismas que no mostrarían nunca en casa. Clientes que esperan una perfección imposible y que olvidan que detrás de cada servicio hay personas trabajando. El lujo, a veces, no es tanto tenerlo todo como saber agradecerlo. También se le añade la necesidad moderna de convertir cada momento en........
