Historias no cómodas
“Tu libro es una obra maestra”, le dije a Daniel Vázquez después de leer El príncep i la mort. El tema, sin embargo, es duro: la muerte de su hijo Marc, de diez años. A pesar de la tragedia, es un canto a la vida, pero imagínate cuando lo lees como crítica literaria y encima es tu pareja. Mucha gente me ha dicho que no lo ha leído porque le da cosa. A menudo nos quedamos con el miedo de empatizar, de dejarnos afectar, de salir tocados, en lugar de pensar en el aprendizaje vital que nos ofrece adentrarnos en una historia única de amor.
Estamos acostumbrados a cambiar de canal cuando una imagen nos hace daño. Una de las cosas que más me atrae de cuando he viajado a la India es tener en el mismo plano cosas tanto bonitas como desagradables a la vez. Estamos acostumbrados a tapar las cosas que nos desagradan. A anestesiarnos con pastillas para no sentir el dolor. A beber demasiado para esquivar el malestar vital. Por eso, cuando finalmente llega el verano y tienes un libro en las manos, cuesta elegir uno que te pueda romper el corazón.
Me ha pasado lo mismo con el libro de Gisèle Pelicot Et la joie de vivre, traducido como Himno a la vida. Me daba pereza tener que revivir, aunque fuera entre líneas, la brutalidad que supera toda ficción de lo que le pasó. Por eso no lo he podido leer hasta ahora. Y he descubierto que, aparte de estar muy bien escrito, es profundamente enriquecedor. Sí, es una historia........
