Crujiente
Temía este día. El día en el que saliera el "Joc de cartes" dedicado a un restaurante que no te puedes perder en Barcelona y que, en un principio, tenía que ser un gastronómico de barrio. Ya cuando lo estaba grabando me quedó un mal sabor de boca. Era la segunda vez que participaba, pero fue mucho peor que la primera, al menos en lo que se ve. Y no porque la primera vez ganara y esta vez no, sino porque la primera estaba en un momento complicadísimo, estresante y doloroso de mi vida, e igualmente lo di todo. Desde fuera puede parecer fácil. En aquella primera ocasión, iba con Xavier Pellicer, el rey de las verduras, y el programa era un homenaje a su trayectoria. Sí, soy competitiva y a nadie le gusta perder. Pero en esta segunda ocasión, se nota por mi tono que había otras cosas detrás que no se ven en el objetivo. Será la perimenopausia o que tengo los ovarios llenos, pero ya no soy esa mujer complaciente que ríe todas las gracias. Podría contar que esta competición empieza mucho antes de que se haga el programa, para elegir compañeros o temas, pero —al menos yo— con el pan de la gente no juego.
El cocinero Carles Gaig se merece todos los dieces. Tiene la edad de mi padre, y me emociona por su vitalidad, su maestría, su alegría de vivir, su sabiduría y su amor profundo y real a la cocina catalana. Mi amistad con su familia, con sus hijas, con la estupenda dueña Fina........
