menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Id haciendo sitio

29 0
24.04.2026

Una forma sutil de tomarle el pulso al país es observar cuál es la oferta de ensayo más o menos político en Sant Jordi. No es una encuesta, ni un CIS, pero dice más de lo que parece. En los puestos de libros se acumulan dinámicas de fondo. Hace más de una década, el paisaje era claro. Libros que explicaban por qué la independencia era posible, necesaria e inminente. Había una voluntad pedagógica, casi misionera, de convencer y sumar. Y en algunos casos, de subirse al carro. Era la fase de ilusión y preparación. Cada título era una pieza de un relato compartido. Historia, economía, derecho internacional. Todo servía para construir una arquitectura mental colectiva. El país se estaba explicando a sí mismo cómo debía ser.

En 2017 llegó el choque. Y con él, una nueva hornada de libros. La fase de duelo e interpretación. Ya no se trataba de convencer, sino de entender. ¿Qué había pasado? ¿Qué había fallado? ¿Quién tenía razón? La literatura política se volvió introspectiva.........

© ElNacional.cat