Español el que no bote
Existe un hecho delictivo, que son los cánticos "musulmán el que no bote" en el estadio de Cornellà durante el partido España-Egipto, y que tanto han escandalizado a la opinión pública, y después están los hechos que no son delito, pero que son el pecado original. Porque los delitos y las faltas se prohíben y se sancionan, y los animales se meten en la jaula, y a veces se aprende a hostias, o bien confiamos en que así sea. Pero este no es exactamente el problema: el problema son los valores asociados a una marca, a un concepto, a una identidad nacional, que es incapaz de hacerse querer sin imponerse al diferente o sin insultarlo. Ahora querrán diferenciar a los ultras de la idea de España, que también puede ser fraternal y plural, o que una cosa son los violentos y otra cosa los españoles, etcétera. Sí, esto puede ser cierto y, de hecho, los socios independentistas del Espanyol lo conocen y lo sufren, pero también es muy cierto que la manera histórica de construir la identidad nacional española desemboca, irremediablemente, en un "a por ellos" crónico. La intolerancia no es cosa de hooligans: la intolerancia se cultiva,........
