El precio de las palomitas
Hay un enorme bol de palomitas sobre la mesa de la política catalana (y española) que se llama Junts per Catalunya. De hecho, el bol de palomitas se lo están comiendo sus adversarios, así como enemigos acérrimos, analistas de parte y los no-los-puedo-ver-ni-en pintura. Todos ellos se imaginan y desean —a partes iguales— su hundimiento a través de las encuestas. Este bol de palomitas, sin embargo, está basado en sondeos, a casi dos años de las elecciones al Parlament, y con la realidad notoria de que —de todos los partidos— el único que no puede disponer de un liderazgo con plenitud es el de Carles Puigdemont. No puede hacer preguntas al president, no puede intervenir en el pleno y luego hacer vídeos virales en TikTok y no se puede pasear por las calles de Catalunya.
En este sentido, pues, la represión española sí que ha hecho su trabajo porque en la práctica ha neutralizado la capacidad política del principal partido de la oposición y, hoy por hoy, principal alternativa al bloque de izquierdas que lidera el PSC. El resto de formaciones, simplemente, están sacando provecho de esta desventaja que hoy en día todavía mantiene viva la justicia española que —sencillamente— se niega a aplicar la ley de amnistía aprobada por las otras dos patas del Estado, el ejecutivo y el........
