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El dedo se llama Maricarmen

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05.10.2026

El Real Decreto-ley 26/2026, publicado en el BOE el 30 de septiembre, contiene una frase que en todos mis años de ejercicio no había leído en una norma con rango de ley: "Maricarmen Abascal no es solo un número". La siguiente explica que esa mujer de 87 años es "víctima de una legislación machista y retrógrada procedente de una dictadura y de la especulación más voraz". El desahucio se ejecutó el 23 de septiembre, con cargas policiales a la puerta de un piso del Retiro en el que había vivido setenta años y con la inquilina saliendo en ambulancia. El 27, en un mitin en Getafe, Pedro Sánchez le habló desde el atril: "Maricarmen, tengo un mensaje para ti: el Gobierno está trabajando contra reloj". El 29 el Consejo de Ministros aprobó dos decretos ley. El primero apareció al día siguiente y modifica once leyes. El segundo, el que toca de verdad la renovación de los contratos de alquiler, seguía sin publicarse cuando el Congreso ya había convocado para el 2 de octubre el pleno extraordinario que debía convalidar los dos. Nueve días separaron una ambulancia de una votación sobre textos que la mayoría de los diputados no pudo leer con calma.

El contrato de Maricarmen era de renta antigua, lo firmó su padre en 1956, y lo que lo extinguió no fue ninguna norma franquista, sino las reglas de subrogación que fijó la Ley de Arrendamientos Urbanos de 1994, aprobada por unas Cortes democráticas con Felipe González en la Moncloa, y así lo declaró el Supremo en marzo. El mismo decreto, que culpa a la dictadura, reforma unas páginas más abajo esa ley de 1994. Cuando el diagnóstico oficial se equivoca de culpable, el tratamiento suele equivocarse también, y este llega sobre un déficit de vivienda que se cuenta por cientos de miles, con algo más de noventa mil viviendas terminadas cada año frente a doscientos cincuenta mil hogares nuevos. Esos números no estuvieron en el pleno. Lo que el Gobierno quiso llevar a la votación fue una pregunta mucho más cómoda, la de si uno estaba con Maricarmen o con los fondos buitre.

Maricarmen es el último eslabón de una cadena que ya tiene forma reconocible. A finales de julio el Gobierno nos tuvo más de un mes discutiendo si lo de Ceuta había sido un ataque a la integridad territorial o un bulo ruso e israelí. A mediados de septiembre fue la agresión homófoba de unos ultras durante las fiestas de San Mateo en Oviedo, que merecía una investigación y recibió consignas. Una semana después nadie se acordaba de Oviedo ni del Tarajal, porque había llegado el Retiro. Todos los episodios tienen la misma biografía. Aparecen con una imagen que conmueve o........

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