Neuronas humanas en cerebro de ratón: ¿una quimera?
Estudiar el cerebro humano es difícil, sobre todo si queremos analizar su desarrollo y comprender cómo puede llegar a enfermar. Hasta ahora, siempre hemos utilizado modelos animales, como el ratón, para abordar la gran incógnita de cómo las neuronas pueden organizarse y conectarse. También hemos modificado genéticamente los ratones para introducir cambios y mutaciones en genes muy relevantes para el funcionamiento del cerebro, pero siempre nos queda el salto hacia lo que es el cerebro humano.
Ya hace unos años que hemos aprendido a generar minicerebros en el laboratorio diferenciados a partir de células humanas pluripotentes inducidas (como ya os he explicado en algún otro artículo); son los que llamamos organoides cerebrales. Pero como el cerebro humano es complejo, no podemos abordar toda su complejidad en un único tipo de organoide y, por eso, obtenemos organoides corticales u organoides ventrales que, además, corresponden a tiempos muy iniciales del desarrollo cerebral, de 60 o 90 días de diferenciación, lo que vendría a ser el primer trimestre de desarrollo fetal, muy lejos todavía de las características que presentan las neuronas cerebrales de un niño o de un adulto, pero que, al ser humanas, nos permiten estudiar enfermedades si las obtenemos de pacientes. Así podemos analizar qué vías metabólicas o de funcionamiento neuronal están alteradas y probar diferentes estrategias terapéuticas para comprobar su toxicidad, eficiencia y capacidad de reversión de diferentes aspectos relacionados con la enfermedad. No es un cerebro humano, pero son neuronas humanas parecidas a las que podemos encontrar en un cerebro fetal muy poco desarrollado. Hay enfermedades de conectividad y neuronas muy específicas que todavía no podemos generar en el laboratorio y hay que buscar otros modelos.
En el año 2022, un equipo dirigido por Sergiu Pașca, neurocientífico de la Universidad Stanford, generó híbridos de cerebro humano a rata. Como........
