¿Creando vida sintética en el laboratorio? ¡Todavía no, pero pronto!
En una misma semana coinciden varios artículos de periodismo científico que nos obligan a reflexionar. En la revista Nature, el editorial y un artículo comentan con profundidad si la sociedad, en general, cada vez desconfía más de la ciencia y los científicos. Quizás todos hemos sido conscientes, a raíz de la pandemia, de que la gente cree antes a un instagramer o tiktoker que habla con asertividad —pero no tiene ni idea— que a un científico que, a pesar de basarse en evidencias científicas que son demostrables y haberse dedicado a esa investigación muchos años, no tiene tanto crédito. Es sorprendente que creamos antes a dos medias verdades bien aderezadas de invenciones que a realidades contrastadas, pero que no son tan “sexis” en nuestra conversación o en el retuit. Los científicos no tenemos credibilidad. Ahora bien, más allá de este comentario genérico, este artículo es muy interesante porque, mediante cuestionarios a un centenar de miles de personas, detecta un claro sesgo de tendencia política en los participantes, entre los que confían en la ciencia y los que desconfían de entrada de todo lo que tenga un aroma científico. Hay tendencias políticas que prefieren aderezar el conspiracionismo y la desconfianza en la realidad contrastada. Seguramente es más fácil manipular a quien no tiene suficiente criterio para distinguir verdades de “fake news”. Vivimos en directo el auge del desmantelamiento de la mayor potencia científica de la segunda mitad del siglo XX, Estados Unidos, porque su presidente y adláteres consideran que los científicos son incómodos porque cuestionan demasiado (es nuestra naturaleza) y, por lo tanto, es mejor silenciarlos o, incluso mejor, desacreditarlos directamente. Muy preocupante todo ello.
La otra noticia que nos obliga a reflexionar nos presenta la creación de la primera célula sintética, un anuncio hecho en redes y a “bombo y platillo” a pesar de que todavía no hay una publicación........
