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Una convergencia en pequeño

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14.04.2026

No sé hasta qué punto los chicos de Aliança Catalana son conscientes de la importancia que tiene Catalunya para el futuro de Europa. Cuando Sílvia Orriols dice que la sede principal del partido continuará en Ripoll, no sé si tiene en mente que Ripoll hace hoy el papel que hizo Cadaqués en tiempos del franquismo, o Figueres en tiempos de la primera Restauración, o Reus cuando Espartero bombardeaba Barcelona desde Montjuïc. Catalunya es como aquellas piezas pequeñas que pueden parecer insignificantes hasta que bloquean todo un sistema, una maquinaria imponente. Por eso Pedro Sánchez intenta hacer de Barcelona la capital de una Europa anti-Trump con la colaboración de mi querido Enric Juliana. La Vanguardia también ayudó a Franco a abrirse al mundo con el Congreso Eucarístico de 1952.

Si Sánchez puede aleccionar a Estados Unidos e Israel, es gracias a Catalunya, porque sabe que todo el mundo prefiere aguantar sus comedias que tener un problema de seguridad en España. Madrid ha vendido los puertos históricos de la Corona de Aragón a los chinos. Ha llenado los países catalanes de marroquíes y sudamericanos, con la complicidad de los partidos y los periódicos locales, que tiene comprados desde la Transición. Ahora quiere convertir a Catalunya en el polo de la nueva industria armamentística subvencionada por Europa, pero en castellano. Una de las primeras cosas que hizo Sánchez cuando llegó al Gobierno después del 1 de octubre fue dar instrucciones a los municipios para que fueran flexibles con los empadronamientos. La idea era atrapar a los catalanes entre los efectos del 155 y los fantasmas del fascismo. Madrid no se esperaba que los americanos abandonaran la vieja Europa de Eisenhower para ir a........

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