Sánchez, sin careta en Europa
"Nadie puede llevar la máscara durante mucho tiempo" Lucio Anneo Séneca
Marruecos solo es fiable en su falta de fiabilidad, exactamente como Pedro Sánchez. Es la constante de la política exterior e interior de un país, y cualquiera que deba negociar o entenderse con ellos debe tenerlo en cuenta. Pueden prometerte, negociar, firmar, afirmar, declarar y es seguro que, en algún momento, incumplirán, se saltarán lo pactado o dirán lo contrario. Almas gemelas. Por eso, ninguna de sus dos versiones sobre lo sucedido la semana pasada en Ceuta tiene credibilidad, y la mayor prueba es que coinciden. Cuando las versiones del transgresor y del avasallado coinciden, algo falla.
Esta vez puede que los alauitas se hayan pasado de la raya en su juego de probar hasta dónde llega la respuesta, la unidad, los apoyos y la efectividad. ¡Ojo, que lo puedo hacer! No porque no les haya servido para comprobar que la unidad es endeble —del propio Gobierno, del país, de la UE—, que la respuesta es tardía y pacata y que la efectividad solo se ha producido por la propia disposición del agresor a recoger cable, sino por haber mostrado claramente a la Unión Europea qué bazas llevan en la guerra híbrida y la amenaza real que suponen. A la par han dejado al ya débil Gobierno —a ellos no los engaña el agitprop porque llevan siglos de ventaja— desnudo en su incapacidad real o sobrevenida ante todos los socios europeos.
Ese Sánchez que afirma no saber lo que iba a pasar, que lo achaca a razones absurdas, como unas mafias pro bono o unos influencers aficionados a la prosa jurisprudencial; ese Sánchez que intentó primero ocultar y minimizar los hechos y que luego........
