menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

No es hora de manifestaciones

20 0
09.02.2026

El sábado pasado, justo antes de comer, andaba apurando puritos por el Call barcelonés. Cuando no lo colonizan manadas de japoneses absurdos, fotografiándose compulsivamente ante nuestra Santa Eulalia, ni castellanos aún más repulsivos, herederos directos de la dolorosa metralla de fuego que cubre a San Felipe Neri, mi barrio resulta ser un balneario delicioso donde meditar. Deambulando cerca de casa, rompo el paso en la calle de Sant Honorat y, enseguida, me turban una serie de aullidos insoportables. Primero pienso que debe tratarse de un perro medio muerto que agoniza, víctima de una bicicleta temeraria, pero los bramidos parecen salir de la boca de un vicario que está a punto de anunciar el apocalipsis. Compungido de espanto, sin girar la mirada hacia la plaza de Sant Jaume pero intuyendo allí la presencia de un ser calvo ataviado con bufanda africana, me doy cuenta de que los aullidos salen de la garganta de Lluís Llach.

Basta con ver las imágenes, y la falta de helicóptero, para ver que no pasa de encuentro

En efecto, Llach se encuentra vociferando consignas ante un grupo de conciudadanos indignados con el tema de los trenes. No sé si canta o grita, porque con Lluís la........

© ElNacional.cat