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La pugna PP-Vox en Andalucía

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07.05.2026

Campaña electoral en marcha. Cuenta atrás para las elecciones al Parlamento andaluz. En poco más de una semana, el domingo 17 de mayo, se celebrarán las cuartas elecciones regionales en España en apenas cinco meses. La de Andalucía será la última parada electoral prevista este año dentro de un ciclo que iniciaron los populares, a finales del pasado año, con la convocatoria anticipada de comicios regionales. El PP nacional respaldó la opción de apretar el botón electoral convencido de que, apelando al voto útil y al argumento de los gobiernos estables, sus barones territoriales podrían lograr la mayoría absoluta en unas elecciones anticipadas en Extremadura (21 de diciembre) y Aragón (8 de febrero), y después en las que tocaba celebrar en Castilla y León (15 de marzo).

 A la vuelta del pasado verano, en Génova y en las sedes regionales del PP, las alarmas se encendieron por los buenos augurios demoscópicos de la extrema derecha a costa, principalmente, de sus votantes. Ya no parecía imposible que Vox pudiera superar su techo electoral del 15% (logrado en las elecciones generales de noviembre de 2019, con cerca de 3,7 millones de votos). Tras las alarmas, el PP pasó a la acción y se marcó como objetivo inmediato reafirmar su base electoral para evitar que la formación liderada por Abascal siguiera pescando en su caladero de votos y, sobre todo, fidelizara a sus antiguos electores. Además, el contexto político les resultaba, a priori, propicio a los populares, puesto que el PSOE estaba en horas bajas por el impacto del caso Koldo-Ábalos-Cerdán, y los partidos a la izquierda del PSOE tampoco parecían estar en su mejor momento (por la imagen de desunión y enfrentamiento).

Los cálculos de los populares eran claros: la primera victoria electoral les reforzaría de cara a las segundas elecciones regionales, y con la segunda victoria electoral estarían mejor posicionados para conseguir la siguiente. En sólo tres meses podrían exhibir grandes triunfos electorales y políticos. Dejarían de depender de Vox en tres regiones. Proyectarían al PP como la nueva marca electoral de moda. Y teniendo en cuenta los malos resultados potenciales del PSOE en todas ellas, y en Aragón con una exministra, Pilar Alegría, como cabeza de cartel electoral, calaría el mensaje de que Sánchez y su gobierno habrían sufrido, elección tras elección, un incontestable voto de castigo.

Siguiendo los cálculos del PP, en los comicios andaluces, que tocaba celebrar antes de este verano, se daba por hecho que Juanma Moreno Bonilla revalidaría la mayoría absoluta alcanzada en 2022, siendo capaz de superar el “bache” del escándalo por los cribados de cáncer de mama. La aplastante victoria final sería el trampolín para que, en la misma noche electoral en la región más poblada de España, un exultante PP, sin ataduras con Vox, se viera legitimado para exigir la convocatoria anticipada de........

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