Malas víctimas, malas desahuciadas, malos españoles
Maricarmen no era una “buena desahuciada”, como bien nos recordaron ciertos medios hasta justo antes de su muerte, y algunos incluso después: la mujer convertida en símbolo de la lucha por la vivienda no era pobre, no cobraba una pensión de miseria, vivía al lado del Retiro por un alquiler que ya querríamos todos, era un poco antipática con los vecinos, se........
