Después del eclipse
Mi padre era astrónomo aficionado, hasta el punto de que se construyó en la terraza de casa un pequeño observatorio; el telescopio, salvo la lente, que encargó a Barcelona, lo fabricó también con sus propias manos. Recuerdo con toda claridad la primera vez que vi la luna por el visor, sentada en su regazo. Una de las primeras palabras que yo aprendí fue “anemómetro” porque me encantaba........
